Se acabaron las vacaciones
Se acabaron las vacaciones de Semana Santa, el puente con más tráfico del año y vuelta a la rutina, levantarse pronto, trabajar, estar siempre mirando el reloj, etc. No sé si es mejor tener estas pausas en tu quehacer diario o no tenerlas, porque cuando te reincorporas te encuentras peor, como perdido.
Dicen que estas pausas sirven para desestresarse, para relajarse y la verdad, hablando por mi propia experiencia, no lo creo. Cuando salí de vacaciones pillé un atasco de doscientos kilómetros, digo bien, de 200 Km. No era un atasco donde los coches estuvieran parados, pero sí con paradas intermitentes, en fin un viaje de 5 horas lo hice en 8 horas.
Luego, ¡ya estoy en la playa!, ¡fantástico!, pero el tiempo, claro no acompaña. A la llegada además de estar cansado y cabreado del viaje, viento, un viento desagradable.
Así pasaron los días, con viento y lluvia aunque más que lluvia era llovizna donde su misión era mancharme el coche recién lavado. En total, fuimos dos veces a pasear por la playa, pero no paseos largos, sino cortos porque no era apetecible por el tiempo.
La vuelta a casa fue horrible, coches, más coches, lluvia, más lluvia y otra vez problemas con el tráfico pero esta vez para relajarnos antes de empezar el trabajo, con más peligro porque había muchos coches con ganas de llegar a su destino y bancos de lluvia donde casi ni se veía.
Por fin llegamos y como dijo un amigo, “lo mejor de las vacaciones es que no haces nada y lo peor de las vacaciones es que no haces nada”
