Movimientos en España y no sísmicos
Este fin de semana hemos tenido varios acontecimientos que han hecho vibrar a la sociedad española. No estoy hablando del seísmo de magnitud cinco en la escala de Richter que se produjo en A Coruña donde, aunque no se produjeron daños materiales ni humanos, si metió el miedo a los habitantes.
Tampoco estoy hablando de la victoria de Rafael Nadal ante Roger Federer en el Torneo de Montecarlo donde otra vez mostró su fuerza en tierra batida y confirmando ser el número uno en este tipo de pista pero el número 2 en el ranking de la ATP.
Tampoco estoy hablando de otra gran victoria de Alejandro Valverde en la prueba Lieja-Bastoña-Lieja que le ha convertido en el primer español en ganar la clásica más antigua del circuito ciclístico y ya era hora después de 150 años de historia.
Tampoco estoy hablando de Julio Rey este toledano y fantástico maratoniano que ha vuelto a ganar en la maratón de Hamburgo siendo su tercera victoria en esta localidad. Pero no sólo ha conseguido vencer, sino que lo ha hecho consiguiendo una marca de 2h. 6m. 52 s. que le acerca a las marcas de los grandes corredores africanos siendo plusmarca española y eso es mucho en este deporte.
Tampoco hablo de la segunda posición del piloto Fernando Alonso en Imola detrás de Michael Schumacher haciendo una gran carrera partiendo desde la quinta posición y llegando a la segunda. Pero este Fernando Alonso nos está mal acostumbrando con sus victorias o sus podios y por tanto aunque es una maravillosa noticia y en manos de unos pocos, parece que es habitual en él.
Tampoco hablo de esa lluvia que azotó toda España acompañada de granizo donde en Madrid durante media hora causó el caos entre la gente y los conductores o en Sevilla ayer donde vimos las imágenes de cómo se encontraba el estadio del Sevilla C.F. que parecía una piscina y no un campo de fútbol.
Entonces, ¿qué puede ser lo que ha hecho vibrar a la sociedad española más que estos acontecimientos? Algo a lo que estamos acostumbrados también y no para dar alegría como los anteriores acontecimientos, sino para hacernos pensar.
Hablo de los atentados de la kale borroka, relacionada muy estrechamente con ETA y que lo que nos demuestra es un poco lo de siempre. La paz de ETA es un fraude, es una forma de obtener tiempo y poder reorganizarse y aquí como tontos se les está creyendo para después hacer peticiones de cualquier índole para que al no poder cumplirlas tengan una excusa para volver a “su lucha” y no la de los vascos.
